
Cuando eres joven piensas que tu vida nunca acabará, Invencible, eterno es como te sientes, Anhelas huir de prisa del pasado, Hacia un futuro brillante e inspirado. Llegas a la adultez en tu mejor momento, Frustrado por la insoportable espera y desaliento, En que el éxito, el dinero y la fama llegan muy lento, La injusticia anoche te mantiene despierto. Pero con el tiempo tus esfuerzos darán sus frutos, Para ti y para tu creciente familia, Tus ganancias superarán con creces todas tus pérdidas, Tu sacrificio parecerá finalmente haberte liberado. A medida que envejeces, empezarás a mirar atrás, Y verás alejarse rápidamente tus más gratos recuerdos, Días deslumbrantes que comienzan a desvanecer, Mientras tus lágrimas brotan y comienzan a caer. El reloj que parecía apenas moverse en tu juventud, Ahora velozmente marca tus días, meses y años, Todo lo que codiciabas y con ansiedad esperabas, Lo habrás conseguido junto con saber que engañado estabas. Verás en lo que te has convertido, y mirarás a tu alrededor, Anhelando lo que pudiste haber sido, llorando lo que has perdido, Medirás el dinero, la fama, los honores que te han brindado, Y los compararás con el tesoro que has abandonado. Entonces verdaderamente comprenderás, Si has sido un éxito o un idiota más.

