
Que ahí se pudran las musas viejas que le cantaban al literato, porque esta noche rompo las rejas de un arrebato. Que se me escondan entre las hojas los garabatos de negra tinta, porque ya tengo las manos rojas y la rabia encinta. Y si la luna que me desvive viene a por besos, se va desnuda, porque esta noche, el que suscribe, firma y saluda. Pues que la noche sangre de acordes y que se acuerde de mi sangría, si es que amanezco sobre los bordes de aquella vía. Que no me busquen después de aquello, que no me encuentren antes de nada, si hoy miro atrás me rompo el cuello y el de mi hada. Que no me hablen de la manada, que no me digan: "los de tu quinta...", que tengo el alma rota y pelada de ser distinta. A mis palabras más evidentes se le han girado los cromosomas, hoy a mis letras les salen dientes entre las comas. Hasta los unos se vuelven onces, entre mis rimas desamparadas si hoy muerdo el polvo, que sea entonces a dentelladas. Vengo afilando la dentadura mascando furia de tanto en cuanto, para acabar con esta locura de desencanto. Me sobran dientes para morderte, me sobran ganas, me falta calma, y si esta noche viene la Muerte, le muerdo el alma. Que no me busquen después de aquello, que no me encuentren antes de nada, si tú me buscas, te muerdo el cuello a mano alzada. Que no soy parte de la manada, que no me digan: "los de tu quinta...", que tengo el alma desordenada por ser distinta. Que tengo el alma envalentonada de ser distinta, que tengo el alma en oferta, y nada, por que es distinta, que tengo el alma casi inundada en negra tinta...

