
El reloj no marca la hora del castigo marca el instante de volver a ver las maletas llenas de cosas que no llevo y el peso inútil que me hace caer. Es el momento de mirar a los lados de ver a los que han dado la vida sin dudar es tiempo de separar el oro del barro reajustar el rumbo y volver a navegar. Dedicarse a lo que no pasa poner el centro en lo que tiene valor dejar que se caiga lo que no hace falta y vestir los días con el traje del amor. Lo que cuenta, lo que salva, lo que no se lleva el viento de la mañana. Cuántas preocupaciones ahogan mi espacio cuántos deseos que no tienen raíz hoy quiero detener mis prisas despacio mirar hacia Ti y empezar a vivir. Dedicarse a lo que no pasa poner el centro en lo que tiene valor dejar que se caiga lo que no hace falta y vestir los días con el traje del amor. Lo que cuenta, lo que salva, lo que no se lleva el viento de la mañana. Un eco claro en medio de la plaza la vida que se entrega a los demás el Evangelio que ilumina la casa y la paz de saber dónde estás. Lo que verdaderamente permanece. Lo que no se rompe. Lo que no pasa.

