
¡Dios te salve, María! ¡Llena eres de Gracia! ¡De Divina Alegría que nos nutre y nos sacia! ¡El Señor es contigo, y bendita Tú eres, y lo son las mujeres y sus hijos e hijas que bendigo! Y bendito es el Fruto de tu vientre, Jesús, y su Luz es la Luz de tu seno impoluto. Ruega a Dios por nosotros, por la grey pecadora que con fe viene a verte... ¡ahora y en la muerte! Ruega por todos los que sufren todavía, ¡Dios te salve, María, Santa Madre de Dios!

