
Las sombras se derriten en mi piel, y oigo pasos que retumban tras de mí. Mis manos buscan aire, buscan fe, pero el muro se me cierra, se me cierra… otra vez. ¡Acero contra acero contra acero contra acero contra mí! ¡Me muero contra acero contra acero contra acero contra ti! ¡Quiero escapar! ¡Quiero huir! ¡Ya no hay lugar! ¡No hay a dónde huir! ¡Ya no hay a dónde ir! ¡Ya no se puede huir! El eco de mi nombre ya no suena. ¿Quién lo robó? ¿Quién lo apagó? Mis pasos son cadenas en la arena, marcando historias que el tiempo no perdonó. Todo se rompe, todo se quiebra, todo se dobla dentro de mí. Mi voz se corta, mi alma tiembla, pero aún respiro… aún estoy aquí. ¡Acero contra acero contra acero contra acero contra mí! ¡Me muero contra acero contra acero contra acero contra ti! ¡Quiero escapar! ¡Quiero huir! ¡Ya no hay lugar! ¡No hay a dónde huir! ¡Ya no hay a dónde ir! ¡Ya no se puede huir! Acero contra acero… pero sigo en pie. Pero sigo… contra ti.

