[Intro – tambor y viento] ¡Viento en cañaveral! ¡Tambor de agua! Tambor de agua. La tierra guarda huesos de voces... El carbono sabe de dónde viene. --- [Verso 1 – materialidad de la raíz] La raíz no pide permiso, rompe la piedra con paciencia de hueso. El sudor que cae no es llanto, es abono, es memoria, es peso. El invierno pasa, la carne recuerda. El frío no es dueño, es solo espera. --- [Refrán] ¡Ningún invierno congela tus raíces! ¡Ningún invierno congela tus raíces! Duende! ¡Duende! ¡Duende! ¡Duende! --- [Verso 2 – mano que trabaja] La mano que empuña la azada no negocia con la sombra. La semilla no pregunta, sabe que el cuerpo es su tumba y su cuna. El agua corre por el surco, la sangre calienta el barro. No hay dios en la cosecha, hay brazo, hay tierra, hay carro. --- [Refrán] ¡Ningún invierno congela tus raíces! ¡Ningún invierno congela tus raíces! Duende! ¡Duende! ¡Duende! ¡Duende! --- [Puente – Hablado, sobre el tambor] Las raíces no son metáfora. Son fibra. Son carbono que se agarra a la tierra. Son el archivo del que trabaja. No hay árbol sin mano que lo plante. No hay fruto sin espalda que se doble. --- [Grito final – con jaleo] ¡Duende! ¡Duende! ¡Duende! ¡Duende! ¡Ningún invierno congela tus raíces! ¡Duende! --- [Outro – solo de tambor, voz seca] Chachipén, drom. El Duende, drom.