
En la leyenda, la jíbara curaba, su magia en el pueblo siempre brillaba. En su mirada, un mundo oculto, la magia de pocos, un regalo absoluto. La jíbara protege al bosque en calma, su magia da vida, es fuerza y es alma. Con la lluvia trae esperanza a la tierra, la magia en su pecho nunca se aferra. Cada canto al viento su magia acompaña, en el festival, su esencia se baña. Tejiendo sueños con hilos de luz, al caer la noche, su magia es virtud. Atrae a los viajeros con su encanto, puede ver el futuro, con su sabio manto. Danza entre sombras, el bosque la abraza, deja un rastro de magia, en cada plaza. Transforma la tristeza, regala alegría, un símbolo eterno, su magia es poesía. Invoca a los espíritus en la noche estrellada, la jíbara y su magia, un legado que nunca acaba.

