[INTRO – guitarra nylon dispersa, ambiente lejano de habitación, casi sin ritmo] (atmósfera cinematográfica íntima en español, voces frágiles y respiradas, silencios suspendidos entre acordes, voces fantasma masculinas y femeninas separadas en la mezcla, sin dramatismo flamenco, vibrato mínimo, agotamiento emocional en vez de desamor, textura de aire suave, sensación de vinilo nocturno, calidez rota, reverberación tenue de cuarto, sin percusión) Ya no queda nadie… (casi susurrado, garganta seca) cantando en el salón… solo el humo y la madera… aprendiéndose el rencor… [VOZ FEMENINA – agotada, casi tierna] (canto hablado suave, fragilidad contenida, respiraciones largas) Se quedó la lámpara ardiendo… sin motivo que alumbrar… y el café sobre la mesa… frío de tanto esperar… [PAUSA INSTRUMENTAL – armónicos aislados de guitarra + ambiente de cuarto] (silencios largos entre notas, respiración audible, una silla moviéndose a lo lejos) Qué extraño camina el tiempo… cuando deja de insistir… ya no sé si fue la vida… o nosotros al partir… [VOZ MASCULINA – cansada, registro grave, proximidad íntima] (casi hablado, tono ahumado y exhausto, derrumbe emocional contenido) Todavía crujen los marcos… cuando nadie mira atrás… como si la casa supiera… lo que no quisimos nombrar… [AMBAS VOCES – armonías lejanas superpuestas] (no sincronizadas, como memorias separadas cruzando paredes) Y en mitad de la madrugada… queda un eco por salir… dos cuerpos que compartieron… la costumbre de existir… [OUTRO – casi sin melodía, suspensión emocional] Ya no queda casi nada… solo polvo alrededor… unas flores mal dormidas… y el sabor de lo que ardió… [FADE FINAL] (decay larguísimo de guitarra, ambiente de habitación, hiss suave de cinta, una respiración lejana, silencio emocional inconcluso)