
Deslizamos el dolor sin alma, con la cabeza baja… pero no en oración. Compartimos frases, gestos de calma, pero nunca frenamos ante la aflicción. Un hombre cae y sangra en la pantalla, pero el silencio cuesta menos que ayudar. Nos damos la vuelta con cara de nada, pensando: “Alguien lo irá a levantar…” Pasamos de largo, sabemos el lema: “Ama al prójimo”— pero hoy no se lleva. La verdad arde, el alma se esconde, y la misericordia... ya no responde. ¿De qué sirve la ley sin alma? ¿De qué sirve el amor sin calma? Si no frenamos por quien cayó, entonces... ¿ya todo se perdió? “Me viste. Pasaste. Miraste... Y no actuaste. Y yo era como tú una vez... Hasta que nadie volvió jamás.” “Te rompe. Cuando eres tú el que cae... Y todos solo— dan un rodeo y se van.” Pasamos de largo, miramos al suelo, mientras la compasión se va al destierro. Y cada vez que elegimos mentir, una vida más... dejamos morir. =========================== 📖 Evangelio 13 de julio de 2025 "El Buen Samaritano" Dt 30,10-14 Salmo responsorial: 68 o Salmo 18 Col 1,15-20 Lc 10,25-37 ===========================

