[intro]** Anoche cerré con llave. Hoy la puerta estaba abierta. Traigo lodo en los zapatos. No recuerdo haber salido. **[Demonio]** *La memoria no es evidencia.* *Tu versión carece de autoridad.* Primero fue poca cosa, una sombra entre mi ropa. Una voz medio borrosa que en mi boca abrió otra boca. Me tocaba mientras dormía, me movía, me corregía. Dije: “al rato se me pasa”. Él se rio: “todavía”. Me abre los ojos con los dedos. Mi cuerpo ya no dice no. Dice “siéntate”, y me siento. Dice “mírame”, y no puedo. Yo le grito por adentro. Él responde con mi gesto. Me viste, insiste, me estira la piel. Ésta era mi cara. Ya no sé de quién. Me la cambia, me la ensaya: “Te queda bien”. Habla usando mi garganta. Mira con mis ojos también. Le digo: “Ése no soy yo”. “Te queda bien mi cara. Bien”. Me tiró mi chamarra vieja. Me cambió la forma de andar. Me cortó distinto el pelo. Ni me dejó reclamar. Cambia camisa, sonrisa, mi risa al contestar. Practica mi cara en el vidrio del celular. Hoy salió con mis amigos. Les cayó mejor que yo. *La aceptación confirma* *la eficacia del reemplazo.* *No te encuentras desplazado.* *Te encuentras representado.* *Tu autonomía era un hábito,* *no un derecho fundamental.* *Yo no destruyo identidades.* *Las vuelvo funcionales.* Eso es mío. *La propiedad exige control.* Eso es mío. *La intención no da autoridad.* Eso es mío. *Insistir no altera mi resolución.* Llamó a toda mi familia. Usó mi manera de hablar. Dijo “te quiero” sin miedo, como yo no pude jamás. Todos dicen: “Ya estás bien”. A éste lo quieren más. Nadie extraña al que yo era. Ésa es mi chamarra. *Los objetos no son leales.* Ésa sigue siendo mi cara. *El rostro es infraestructura.* No le digas “amor” con mi voz a nadie. *El afecto es reproducible.* No muevas mis manos. *El cuerpo acata al administrador.* Ésta es mi casa. Ésta es mi piel. Ésta es mi boca. Déjame ser. Déjame ser. *La casa es infraestructura.* *La piel constituye un umbral.* *La boca sólo es un instrumento.* *Tu voluntad, un error temporal.* Ya no sé quién está hablando. Ya no sé quién dice “yo”. Él empezó usando mi boca. Ahora dice que me inventó. Cambió mi ropa, mi pelo, mi manera de querer. Le digo: “Devuélveme mi cara”. Dice: “Te queda bien”. Ésta era tu cara. Nunca fue tuya del todo. Yo la limpio, yo la afino. Yo determino el modo. Uso tu cuerpo y tu acento, tu nombre y tu movimiento. Tú sigues ahí, si te ayuda. Yo ya soy el argumento. *Puedes permanecer consciente.* *Quiero que veas qué bien me queda tu vida.*


