
(Créditos: Inspirado en "El Duelo: Sin saber cómo..." de Fernando D'Sandi) (Instrumental intro) [Estrofa 1] Es quedarse en el andén, donde ya no pasan trenes, es el eco de una voz que no responde al llamado. Es el vacío en la mano, que no vuelve a sostener, un terremoto silencioso que derrumba lo que fue. [Pre-coro] La vida sigue su curso, no nos espera a entender, y en su absurda costumbre, nos obliga a aprender. [Coro] El duelo no es una batalla, no es pelear contra la ausencia, es una mudanza forzada, un nuevo mundo sin su esencia. Es un agujero en el pecho, que no intentes llenar, porque algunos vacíos sirven para recordar. [Estrofa 2] No es una escalera a subir, no es un camino lineal, es una espiral confusa, donde ayer y hoy son igual. Un día sientes que avanzas, y al siguiente vuelves a empezar, pero no es un error, no, es el alma que aprende a andar. [Pre-coro] El dolor no es un enemigo, es un maestro cruel, nos arranca las certezas, nos muestra lo que es fiel. [Coro] El duelo no es una batalla, no es pelear contra la ausencia, es una mudanza forzada, un nuevo mundo sin su esencia. Es un agujero en el pecho, que no intentes llenar, porque algunos vacíos sirven para recordar. [Puente] No hay atajos, no hay fórmulas, solo tiempo y paciencia, el amor nos va guiando, aunque todo parezca en pausa. Y un día, sin aviso, una luz se filtra al pasar, y entendemos que el duelo, aunque duele, nos hace brillar. [Último Coro] El duelo no es una batalla, es aprender a transformar, es amar con más fuerza, es seguir sin dejar de honrar. Aunque el alma esté rota, somos capaces de crear, porque la vida nos enseña a seguir sin preguntar. [Outro] Y aunque no sepamos cómo, seguimos respirando, amando, porque el duelo no nos destruye, nos hace más humanos, más fuertes, recordando que aún con el alma rota, seguimos siendo capaces de construir belleza. (Instrumental outro)

