
Cap. 2: Deslumbre Cal en las manos. Cal en abril. Cada año la casa se vuelve a vestir. Blanco que guarda. Blanco que quema. Debajo de siete capas duerme quien recuerda. Si cierro los ojos, estoy en mi calle. Si los abro... también. Piedra blanca, piedra blanca, ¿cuál de mis casas eres tú? La cal no borra — la cal esconde. Y lo escondido pide luz. Piedra blanca, piedra blanca, ciégame otra vez el sol: que entre tanto blanco y blanco ya no sé de dónde soy. Puerta pequeña. Geranio y sal. La misma vecina con otro portal. «Trasi... trasi...» Y entro sin preguntar por qué su cocina huele a mi mar. Si cierro los ojos, estoy en mi calle. Si los abro... también. ¡Piedra! (¡blanca!) ¡Piedra! (¡blanca!) ¿De quién eres? (¡de las dos!) Blanca la cal. Blanca la sal. Blanca la luna en pleno mediodía. Piedra blanca, piedra blanca, ¿cuál de mis casas eres tú? La cal no borra — la cal esconde. Y lo escondido pide luz.

