
¡Olé! ¿Quién teme a una pirámi... pirámi... pira... ¡ah! Llegó Napoleón Bonaparte, ¡el héroe militar! Con su sable y su bicornio pa’ la historia inmortal. Pero en Egipto una pirámide, grandota y sin ascensor, Le dijo: "Pasa, valiente"... ¡Fue su primer error! ¡Ay, mi Napoleón! ¡Corso invencible! Venciste a media Europa, ¡qué hombre más temible! Pero en la oscuridá’ de un pasillo ancestral, ¡Te asustó un murciélago... o quizá’ ¡un espantal! ¡Ay, qué chasco, emperador! ¡Vaya papelón! ¡Salió más blanco que el queso de Brie, campeón! Diez minutos entró solo, ¡diez minutos nomás! Buscaba misterios... ¡y encontró un rata al pasar! Salió sin su sombrero ¡lo dejó pa’l faraón!, ¡Y gritó: "¡Nunca más entro sin linterna y sin botón!" ¡Ja-ja-jón! ¡Ay, mi Napoleón! ¡Táctico genial! En Austerlitz eras fiero... ¡pero aquí fuiste normal! Un eco en una esquina, ¡un ruidito en la pared! ¡Hizo correr al jefe... como un niño al revés! ¡Ay, qué chasco, emperador! ¡Qué gran lección! ¡Hasta los más bravos... gritan: "¡Uy, qué susto... olé! ¿Fue un fantasma? ¿Una maldición? ¿Una visión de Waterloo? ¡Noooo! ¡Fue su propia capa... enredá’ en un tornillo! ¡Achú! O quizás fue un gato egipcio... ¡o un escorpión bailón! ¡Lo cierto es que el pobre salió... hecho un campeón... ¡del temblón! ¡AY, NAPOLEÓN! ¡MIRA QUÉ GRANDE ERAS AH! Domabas naciones... ¡y una piedra te frenó! La pirámide oscura, con su eco traicionero, Te gritó en silencio: ¡NO ERES MÁS QUE UN MORTAL CABALLERO! Que el orgullo es un muro... que un susurro derribó, ¡Y hasta el más poderoso... en la sombra titubeó! ¡Ay, qué lección, emperador, pa’ los que van de invencibles! Todos tenemos pirámides... y sustos irresistibles. ¡Olé del susto! El Duende, drom.

