
Verso 1 No fue un desconocido quien te envió aquellas flores, fui yo, cargado de sueños, de ternura y mil amores. Con un susurro al oído, con el alma entre mis manos, te entregué aquellas flores y mis sentimientos más humanos. Verso 2 No eran flores solamente, eran palabras de amor, eran caricias dormidas que despertaba mi corazón. Cada pétalo llevaba un secreto de mi vida, y en tus manos yo dejaba mi ilusión más escondida. Verso 3 Cuando miraste mis ojos, cuando escuchaste mi voz, quise detener el tiempo para hablarte de mi amor. Y aunque no dije tu nombre en un suspiro encendido, mis labios te confesaron lo que guardaba escondido. Verso 4 No fue un desconocido, ni un capricho del destino, fue un corazón enamorado que quiso cruzar tu camino. Y si recuerdas las flores que aquella tarde te di, recuerda que entre sus pétalos iba un pedacito de mí. Final — suave y apasionado No fue un desconocido… fui yo, mi dulce querer, quien te entregó aquellas flores con la esperanza de volver. Y en un susurro al oído, sin testigos, sin temor, puse las flores en tus manos… ¡y en tus manos, mi corazón!

