Durango - Durango El otro día preguntaron por él, en Las Torres, donde un día nació este ser, todos saben que el campo fue su razón, que fue por él, por su noble corazón. “Algún día tendré mi casa en el campo, y a mi Durango junto a mí en el pastizal,” decía la Titi, llena de ilusión, una joven con el alma hecha de rural. Durango, amigo del tiempo y el viento, por la Patagonia fuiste el recuerdo, laguna y cerro fueron tus senderos, dejo las huellas de amor que aún llevo. Recorriendo cada rincón y lugar, Laguna Amarga, Cerro Castillo, El Kark, donde el tío Eladio, allá en Asturiana, esperabas paciente mi llegada. Hoy viniste, viejo amigo, a este hogar, mientras sembraba la tierra al recordar, dejé las semillas y fui a tu encuentro, como si el tiempo nunca hubiera pasado. Durango, amigo del tiempo y el viento, por la Patagonia fuiste el recuerdo, laguna y cerro fueron tus senderos, dejo las huellas de amor que aún llevo. Dieciocho años han pasado aquí, y nunca olvidaste volver por mí, con tu corazón marcado en la frente, siempre libre, siempre fuerte. Hoy vivimos el sueño junto a Chamo y Gaspar, en nuestra casita lejos de la ciudad, sin lujos de agua ni de electricidad, pero libres en la tierra que nos da paz. Durango, querido, gracias por soñar, por construir este lazo que contar, la historia más bella que en el campo nace, en cada paso, en cada lazo que late. Durango, amigo del tiempo y el viento, por la Patagonia fuiste el recuerdo, laguna y cerro fueron tus senderos, dejo las huellas de amor que aún llevo. La conclusión de un sueño que al fin viví, una vida en el campo junto a ti, porque los sueños son para cumplir, y en tu frente, Durango, mi amor dejé ahí. Patagonia Salvaje!