Ya ves, el sueño empieza y los caminos muelen la distancia que separa tu nombre de mi nombre y tu verso del mío. ¿Qué mejor forma de morir que, alzando la palabra desnuda en el silencio como un cuchillo, lleno de gaviotas entre mares de blancas soledades? ¿Dónde mejor comarca que el poema ni mejor sangre que la sombra fría de una metáfora maldita y clara? ¿Puedes darme la mano? ¿Podrías ver mi perfil en el cristal de los secretos últimos? Ya ves, el sueño empieza y los caminos muelen la distancia que separa tu sombra de mi sombra, y tu verso, y el mío.