Por qué digo que no hay poesía si la veo prendida en las hojas de los árboles. Por qué digo que no hay poesía si la veo gotear en la pureza de las lluvias. Por qué digo que no hay poesía si la veo atada en la lengua de los bejucos. En las hojas de los árboles cuelgo la espiral galáctica de mis palabras. En la pureza de las lluvias goteo el sonido de mis palabras. En la lengua de los bejucos ato el retoño de mis palabras. Dónde estás si no en el final de mis palabras. Dónde estás si no en el infinito de tus palabras. Pero si estás aquí parada entre los hijos de mis manos. Porque soy poesía en las ramas del árbol. Porque soy poesía en el goteo de la lluvia. Porque soy poesía en la lengua del bejuco y soy verso verso verso en la orilla boca de tu palabra. Así es como floreciste en mi mente, así es como te encanta enraizarte poesía, poesía, poesía. Porque dejaste que brote nuestra palabra en la boca palabra de mi palabra.