
Sí que sonreirá la tarde hermosa de un septiembre nacido en las esperas. Asombraremos parques y vidrieras con los asombros de la mariposa. Amanecida y todopoderosa irá la piel, de pieles extranjeras, a explorarse, sin versos ni fronteras, múltiple, bipolar, precipitosa. Serás abril en ese plenilunio. Seré árbol y canto con tus manos. Seremos un tropel de nuevos ayes. Y aún en el calar de un grave novilunio yo iré feliz de besos, tu irás en tus arcanos húmeda de caricias, por las calles.

