No hay reloj que aguante tantas horas muertas, ni cigarros que ayuden a olvidar aquella ilusión. La carretera conduce siempre a la misma iglesia, donde reza quien perdió su dirección. En la barra, los milagros van de oferta, y el amor se ahoga entre vasos de ron. Hay quien bebe por quitarse las caretas, y otros beben pa’ brindar al desamor. Y fue…. en un bar de carretera, donde un alma solitaria pidió un nuevo rehén. Donde los espejos del lavabo, son profetas que reflejan lo que uno quiso ser. Y fue…. en un bar de carretera, La nostalgia quema cuando vuelve a amanecer. En la cuarta mesa, a la derecha, una mujer se despertó. Se quedó dormida mirando, los mensajes de su móvil. como quien mira su reflejo, como quien ya no espera nada. Llevaba un rostro cansado, de tanto mirar atrás, Para aquellos que coleccionan noches huecas, la distancia es y será, solo otra tentación. La carretera no perdona las resacas, y los errores nunca avisan al volver. Y fue…. en un bar de carretera, donde un alma solitaria pidió un nuevo rehén. Donde los espejos del lavabo, son profetas que reflejan lo que uno quiso ser. Y fue…. en un bar de carretera, Donde esa nostalgia quema cuando vuelve a amanecer. En la vida, solo gana quien la apuesta aunque duela la pérdida del corazón. La derrota no se cura con promesas, ni el pasado se despide con rencor. Y fue…. en un bar de carretera, donde un alma solitaria pidió un nuevo rehén. Donde los espejos del lavabo, son profetas que reflejan lo que uno quiso ser. Y fue…. en un bar de carretera, Donde esa nostalgia quema cuando vuelve a amanecer. ella nunca sabría quién la soñó…. y arranqué sin jamás preguntar el por qué.


