[Intro — casi susurrado] Entre más parecido seas al silencio, entre más te parezcas a la nada, más cerca estarás de aquello que nunca se fue. [Verso I] Pasé la vida inventando un nombre, dibujando fronteras alrededor de mí. Quise encontrarme entre todas mis formas sin ver el espacio donde aparecen y se van. Como el agua no pregunta quién es, como el viento no necesita un lugar, quizá nunca tuve que encontrarme. Quizá solo tenía que dejar de buscar. [Coro] Vuélvete nadie. Vuélvete espacio. Deja que el mundo atraviese tus manos. Vuélvete nadie. No queda nada que alcanzar. Cuando desaparece quien busca, solo queda lo que siempre está. [Verso II] Me acerqué a la flor de la realización buscando alguna verdad para guardar, pero al probar el polen de lo eterno no encontré una respuesta. Encontré inmensidad. Y comprendí: el Ser no era una cosa escondida dentro de mí. Era el silencio en el que aparecía todo lo demás. [Puente — la música comienza a desaparecer] No trates de ser alguien. No te limites de esa manera. No eres la nube. No eres la forma. No eres aquello que viene y se va. [Último coro — apenas voz y piano] Vuélvete nadie… semejante al agua, semejante al viento. Vuélvete nadie… hasta que no quede nadie intentando llegar. [Outro — casi a capela] Permanece. En el vasto espacio impersonal que eres. [Silencio.]