¿Dónde está tu fábrica? ¿Dónde está tu herida? ¿Dónde está la llaga que te enseñó que el mundo duele? Tu sangre no es especial. Tu apellido es un truco de magia para asustar niños. ¿Qué has inventado tú que no haya sido pagado con el sudor de otro? ¡El Duende no se vende! Dices que Dios te puso ahí. ¿Qué dirección te dio? ¿Qué número de calle? Dios no escribe cartas. Dios no existe. Tú inventaste el mensajero para justificar el robo. Tu palacio es una cárcel con jardín. Tu cetro es una amenaza envuelta en oro. ¿Qué pasa si bajo la mirada sin aplaudir? ¿Qué pasa si digo que tu trono es una silla de plástico en un banquete podrido? ¡Tu cetro es papel mojado! Tu autoridad nace de un papel que escribió tu abuelo borracho. Ese papel no tiene fuerza. Tiene miedo. Tiene la cobardía de quien nunca durmió en el suelo. ¿Cuántos cuerpos caben debajo de tus ruedas? ¿Cuántos ahogados sostienen tu corona? No respondes. No puedes. Porque la respuesta es un número que no sabes contar. ¡Tus números son mi silencio! Te pregunto desde el barro. Desde el sudor que tú no sudas. Desde la boca que mama sin pedir permiso. ¿Quién es más rey: el que nace en la cama de seda o el que se levanta solo en el frío? Tu silencio es tu única respuesta. Ese silencio tiene el deber de ser tu lugar. El abstracto absoluto. Tu cielo mágico. Va te allá. ¡Ahora! Porque tu respiración es una traición para tu propia creencia. Porque el que no habla con la verdad, habla con el miedo. Y el miedo, tú lo sabes, es la jaula que tú mismo construiste. Chachipén no tiene rey. Chachipén no tiene trono. Chachipén no pide permiso. Chachipén se sienta en tus orejas. En tu subconsciente. ¡Arde! Y si no hay silla, se sienta en el suelo. Y el suelo, rey de cartón, te devora los pies. ¡Chachipén sin permiso! Medicina de acero para la lábia del primate bandido. Pensamiento mágico es tu dios. Es tu lábia. El dogma del lucro debe ser extinto. Solo la verdad escupida en tu cara. ¡El veneno es mi vacuna! Sin abstracción. Sin dioses. Sin corona. Sin permiso para tu violencia. ¡El sol nace donde el simulacro se apaga! ¡El Duende es verdad o no es nada! Chachipén, drom. El Duende, drom.