
FORD MUSTANG GT CONVERTIBLE-BESTIA DEL ASFALTO (1 PARTE)
[Intro] [clean electric guitar rhythmic pattern, steady drum beat] ¡Hey! ¿Qué pasa, nairderos, nairderas? ¿Qué tal estáis? Bueno, estamos hoy en el segundo episodio de el podcast de Nairda. Bueno, de los hermanos Higuera, de Silnairda, bueno, como lo queráis llamar, ¿vale? Y hoy estamos con el Ford Mustang GT convertible. Soy leyenda. Este descapotable de raza motor V8 atmosférico, tracción trasera y un coqueto techo motorizado de lona simboliza una combinación tremendamente exclusiva y se disfruta por rendimiento. Aunque también yendo de paseo y luciendo tipo, consumo al margen, una joya casi de otra época. Esto lo ha escrito Ecano y la foto de portada la ha tomado Paloma Soria. Quizá haya que empezar con un simple gracias. La razón es que en nuestro mercado no encontrará nada similar. Combinar un propulsor V8 de gasolina atmosférico sin turbo con propulsión trasera y carrocería cabrio solo está al alcance del Ford Mustang. Su poderoso 5.0 combina nuestro acabado GT, rinde 446 caballos y está disponible tanto en el cupé cerrado de fastback como en este seductor confortro convertible con acabado Dark Horse que escala a 453 caballos. Solo se comercializa en fastback. Es casi imposible encontrarle rivales. Los hay, pero no mucho más allá del BMW y Mercedes-Benz. El problema es que para los alemanes es que si tratamos de igualar al máximo el precio y la condición de propulsor tracción trasera, la oferta pasa por mecánicas de dos litros y 184 caballos en el BMW 420i y de 204 en el CLE 200, etcétera. Ahora, si igualamos potencia, el 440i de la hélice rinde 392 caballos, aunque se dispara a 92.650 euros y el AMG CLE 53 da 449 caballos, pero cuesta 108.767 euros. Ambos con seis cilindros, tracción total y mayor docilidad dinámica. Pasamos al interior de esta joya. Vale, para empezar tenemos un cuadro digital de 12,4 pulgadas con seis configuraciones alternativas, incluida una de corte clásico. Un volante multifunción con mandos físicos, dirección directa y no muy comunicativa. Un botón de arranque del motor V8 para la tormenta perfecta, el sonido es toda una sinfonía. Luego, como siempre, sobre el salpicadero no podía faltar el emblema Mustang. El cambio automático de diez marchas también se puede adquirir con uno manual de seis y la pantalla táctil de 13,2 pulgadas con multitud de configuraciones. El multimedia es SYNC 4 con módem integrado. Dos son los elementos que destacan en el Mustang GT convertible. Por un lado el techo de lona, por otro su poderoso 5.0 V8. Techo semi-eléctrico. El primero acude a una lona de alta calidad con un proceso de apertura y cierre semi-automático. Primero hay que desbloquear a mano el anclaje sobre el parabrisas. Luego de manera eléctrica repliega en siete segundos este capricho, supone desembolsar 5.000 euros más de lo que Ford pide por el fastback. Disfrutaremos del sol y de la brisa a costa de reducir rigidez torsional si apretamos y aparecen curvas. Pasemos a su lado salvaje, esa segunda parte de la ecuación que encarna el 5.0 V8. Eroga 446 caballos y por prestaciones da un desempeño soberbio. Es más, el sonido de carreras que emana de los escapes incrementa esa sensación. Hay cuatro posibles configuraciones para gestionar decibelios. Puede que los más puristas se decanten por combinarlo en el cambio manual de seis velocidades disponible, nada que objetar. Tampoco lo haremos con los que se dedican a elegir la transmisión automática mediante el convertidor de par y diez relaciones de nuestra unidad de prueba. Son 3.300 euros adicionales, pero la mayoría del tiempo a los mandos incrementamos la calidad de vida y hasta reduciremos casi medio segundo la aceleración de 0 a 100 kilómetros por hora. Todo atrás. Con toda la caballería dirigida a las ruedas traseras, la conducción es tremendamente deportiva y hasta exigente apretando. El diferencial de deslizamiento limitado pero se descola con facilidad si prescindimos de la electrónica, situación en la que habría que compensar con una dirección que no es el colmo a la hora de filtrar información. Ofrece modos de circuito, deportivo, circuito, carril de arranque y resbaladizo y normal. Como en nuestro caso puede portar suspensión adaptativa MagneRide. Bueno, y hasta aquí llegamos la primera parte porque no me da tiempo a hacer el episodio completo, ¿vale? Primera parte del Ford Mustang GT conver... no, GT40, es que me lo estoy inventando, fíjate. Ford Mustang GT convertible, ¿vale? Mirad el próximo episodio para más. Chao, chao, nairderos, nairderas.

