[Verso I] El mapa fue alterado por la fuerza de un decreto Los cimientos de la ocupación levantaron muros sobre la tierra ajena Ahí donde la infancia fue expulsada de su propio suelo Se instaló una máquina que deshidrata cualquier vestigio de empatía El territorio convertido en un taller de adoctrinamiento masivo Donde la conciencia humana es extirpada antes de florecer. [Verso II] Nacer bajo el mandato del privilegio supremo es la condena El individuo deja de ser sujeto para volverse ejecutor Le enseñan a mirar al vecino como un obstáculo sin derecho a existir La doctrina moldea al colono, le entrega el arma y valida el arrebato Un proceso sistemático donde la piedad es tratada como debilidad Y la crueldad se celebra como un deber contra la vida. [Pre-Coro] No hay misterio en el engranaje de la dominación El dogma del elegido fabrica su propia ceguera Una estructura que anula la razón y justifica el despojo continuo El peso de la historia aplasta la mentira del agresor. [Coro] La refinería de la barbarie no sostiene su propia sombra El supremacismo es la muerte de la mente que lo ejecuta Cuando el aparato de ocupación sea desmantelado desde la raíz No quedará refugio para la doctrina que convirtió seres en instrumentos de destrucción El fin de la mentira colonial es la única condición para que la tierra respire. [Outro] El cadáver de la ideología se pudre en su propia soberbia La memoria de los desposeídos permanece intacta sobre el polvo Sin perdón para la estructura Sin espacio para el dogma que pretendió adueñarse de la existencia. [Asignatura] Chachipén, ¡joder la inercia! Sin permiso para el asedio. El Duende, drom.