
(Intro – Voz suave) Te escribo desde el rincón donde no llegan las noticias, donde las cartas no se abren, y la libertad se pronuncia con susurros. (Verso 1) Derechos humanos, les lanzo esta carta, como un niño en la selva que el mundo descarta. Con tinta de alma y papel de conciencia, la firmo con fuego, con amor y paciencia. (Verso 2) Mandamos la voz de los que no tienen nombre, de aquel que cultiva sin pedirle a un hombre. De quien no se arrodilla ante el código impuesto, ni ofrece su alma por entrar en su puesto. (Coro) “Lo sentimos, su correo ha rebotado” como si la verdad no fuera invitado. Pero esta canción vibra sin permiso, la libertad no se archiva, ni se pisa en el piso. Nos llamaron locos, radicales, perdidos, pero solo pedimos no ser oprimidos. Que cada carta sea piedra y camino, semilla que rompa el muro del destino. (Puente) Ellos tienen sellos, sellos y sellos, nosotros tenemos el Sol como anhelo. Ellos tienen leyes para dividir, nosotros canciones para existir. (Verso 3 – más íntimo) Hablamos del alma, del cuerpo y la tierra, del derecho a decir “no” en plena guerra. Del niño que nace sin ser registrado, y de un grito que cruza el código QR hackeado. (Verso 4 – en crescendo) Somos la chispa que nadie apagó, el poema que el algoritmo no borró. Aunque reboten cada palabra sagrada, no pueden callar una carta encarnada. (Coro final – con fuerza) “Lo sentimos, su correo ha rebotado” pero el eco quedó sembrado, sembrado. Y si no responden, no importa el rechazo: cada carta es un rayo que parte el lazo. Gritamos al mundo, al universo y al viento: ¡La libertad no pide consentimiento! Y si no nos leen, que se entere el cielo: la verdad camina… con paso paralelo. (Outro – voz susurrada o sample tipo Aion) No somos spam. Somos el código fuente de la humanidad.

