**Una Monja Descalza** Descalza vino la monja a pedir comida para quien pasa hambre. Descalza, sin temer al frío, llamó a la puerta de casa. Descalza, con sonrisa en la boca, dijo: "Vengo por el amor de Dios y por nuestro prójimo". Descalza, con humildad, llamó a la puerta. "Dios os bendiga", dijo, con voz de amor. Descalza. "Si algo tenéis que os sobre, tenemos a quien les falta. No son malos, son pobres". Descalza, vino la monja. Pregunté: "¿Qué haces tú, tan joven, en el convento?" Con sonrisa de inocencia, respondió: "Rezo; para vuestros corazones". "Por cuantas hagan falta, repetimos, alabando a Dios, ¡su bendita gracia!" Descalza vino la monja, con frío de muerte en la calle, sin abrigo. Monja serena y pura, corazón lleno de amor, dedica su vida a la oración, al servicio de los demás sin temor. Con hábitos sencillos y puros, alma llena de paz, descalza camina por el mundo, siendo luz en la oscuridad. Le preguntaron: "¿Usted cree en Dios?" "Yo no", dijo. "Lo veo en todas partes, no necesito creer". "Mis pobres sí necesitan comer. Demos de comer a quienes sufren apuros". Monja descalza, pura, sencilla. Camino de fe y de orilla, sin zapatos, sin ruido, sin más. Se escucha el latido de tu corazón que late. "Muchas gracias por lo que nos da. Vuelvo al convento. Allí, en sus puertas, el prójimo nos espera". Tu sonrisa de sol bendecida, tu mirada de cielo, refugio de amor. En tus manos, un rosario; oración. En tu corazón, fuego que arde sin cesar. "Sus caminos sean iluminados, sus espíritus sean guiados, dijo la monja, Por la luz de la fe, la senda del amor, hacia la eternidad, Monjas descalzas, Cuánto bien hacen! Dios mío! Dios mío! Gracias gracias gracias!