[Verso 1] Hay una voz que quiere espejos, quiere aplausos al entrar, quiere ser el centro exacto de cualquier lugar. Otra voz quiere tocarlo todo, arder antes de pensar, seguir cada deseo aunque no sepa dónde va. [Pre-Coro] Y mientras ellas gritan fuerte, otras dos empiezan a hablar. Una dice: “haz lo correcto”. Otra dice: “aprende a amar”. [Coro] Narcisismo, deseo, deber y amor, cuatro manos sobre el mismo corazón. Una quiere que me miren, otra quiere devorar, una quiere ser responsable, otra solo quiere abrazar. Y yo en medio de las voces, sin saber a cuál seguir, intentando ser sincero sin destruir lo que hay en mí. [Verso 2] El deber cuenta consecuencias, pone nombres al dolor, me recuerda que mis actos también pesan sobre otros. Pero el amor rompe las cuentas, dice: “nadie es propiedad”. Quiere dar sin pedir permiso, quiere espacio para respirar. Y el deseo dice: “ahora”. Y mi ego: “quiero más”. Mientras el deber construye muros que el amor intenta cruzar. [Pre-Coro] No hay silencio dentro mío, solo negociación. Cada parte tiene razones, cada parte tiene su obsesión. [Coro] Narcisismo, deseo, deber y amor, cuatro manos sobre el mismo corazón. Una quiere ser importante, otra quiere libertad, una quiere cumplir promesas, otra quiere dar sin calcular. Y yo en medio de las voces, aprendiendo a decidir qué deseo debo escuchar y cuál tengo que dejar ir. [Puente] Mi ego no es siempre mentira, a veces solo pide ser visto. Mi deseo no es un demonio, solo quiere sentirse vivo. Mi deber no es una cárcel, a veces guarda lo que amo. Y el amor no siempre sabe cuánto daño deja cuando corre sin cuidado. Entonces no busco matar ninguna parte de lo que soy. Quiero enseñarles a sentarse en la misma mesa interior. Que el deseo tenga límites. Que el deber tenga compasión. Que mi ego aprenda humildad. Que el amor tenga dirección. [Coro Final] Narcisismo, deseo, deber y amor, siguen vivos dentro del corazón. Ya no busco una victoria, ya no quiero dividir. Quiero aprender cuál toma el mando cuando tenga que elegir. Puedo querer que me admiren. Puedo querer intensidad. Puedo cumplir con mis promesas. Puedo amar con libertad. Tal vez vivir sea este equilibrio, sin respuesta ni final: cuatro voces discutiendo y una vida por cuidar. [Outro] Quiero ser visto. Quiero sentir. Quiero cumplir. Quiero amar. Y quizás madurar no sea elegir solo una, sino aprender cuándo escuchar a cada cual.