
Tú no sabes mis palabras, Yo no entiendo tu idioma. Pero el alma oyó a la otra, Y eso basta, eso nos colma. Diez mil kilómetros de distancia, Un océano y un continente. Mas tu canto me ha encontrado, Como luz en mi ventana, dulcemente. No es pasión, no es un romance, Ni amor de hombre y mujer. Son dos mentes que se asombran, Dos almas al amanecer. Tú no sabes las palabras, mas sientes el corazón, Yo no sé las tuyas, pero escucho tu voz. En esto está el milagro, la magia y la razón: La música nos une, nos da la bendición. Escribes: "Te quiero", Y yo te creo, mi amigo. Porque tu mensaje es Como un pulso en mi palma, que late conmigo. Que nunca nos veamos, Que no haya un abrazo real. Pero nuestras almas ya se han tocado, Y eso es un tesoro, un bien inmortal. No es pasión, no es un romance, Ni amor de hombre y mujer. Son dos mentes que se asombran, Dos almas al amanecer. Diez mil kilómetros... Pero estás aquí, a mi lado. Gracias por existir... Mi amigo, mi alma, mi lazo sagrado.

