
[Intro – Voz suave, casi como una oración] Señor… Tú conoces las guerras que no cuento, las lágrimas que escondo al sonreír. Tú sabes cuántas veces me he quedado en silencio, cuando el mundo hablaba mal de mí. [Verso 1] Hoy las piedras no se lanzan con las manos, son palabras que atraviesan la piel. Hay abrazos que esconden enemigos, hay promesas que se rompen sin querer. Me juzgaron sin saber de mi historia, me señalaron sin conocer mi dolor. Pero Tú conoces cada cicatriz, cada noche que lloré en mi habitación. [Pre-Coro – Creciendo en intensidad] Y aunque quieran apagar mi luz, aunque inventen otra versión de mí, no voy a devolverles el dolor, porque mi justicia vive en Ti. [Coro – Poderoso, emotivo] Pelea por mí, Señor, cuando ya no tenga fuerzas para hablar. Defiende mi corazón, cuando el mundo me quiera condenar. Que no sea mi rabia quien responda, que no sea mi herida quien decida. Si la batalla es demasiado grande, sé Tú mi escudo y mi salida. Pelea por mí, Señor… que yo descansaré en Ti. [Verso 2 – Íntimo] Yo también les di pan a quienes me herían, yo también oré por quien me traicionó. Me dolió descubrir que algunas sonrisas escondían el deseo de verme caer. Pero no quiero vivir encadenada a las cosas que no puedo cambiar. Si mi nombre está seguro entre tus manos, ¿para qué tengo que demostrar? [Pre-Coro 2] Tú conoces lo que nadie vio, Tú escuchaste lo que nadie oyó. Cuando todos me dieron la espalda, tu presencia nunca me dejó. [Coro – Con armonías gospel] Pelea por mí, Señor, cuando ya no tenga fuerzas para hablar. Defiende mi corazón, cuando el mundo me quiera condenar. Que no sea mi rabia quien responda, que no sea mi herida quien decida. Si la batalla es demasiado grande, sé Tú mi escudo y mi salida. [Puente – Casi en silencio, luego explosión emocional] No quiero verlos caer… quiero aprender a levantarme. No quiero devolver el mal… quiero que tu paz venga a abrazarme. Y si la verdad tarda en llegar, enséñame a confiar sin comprender. Porque aunque nadie crea en mí, Tú sabes quién soy… Tú sabes quién soy… [Coro Final – Coro gospel, máxima emoción] ¡Pelea por mí, Señor! Que mi alma no se canse de esperar. ¡Levanta tu escudo sobre mí! Que el miedo no me vuelva a gobernar. Y cuando llegue la mañana, cuando la tormenta tenga fin, no cantaré por verlos derrotados… ¡Cantaré porque nunca me dejaste ir! [Outro – Piano y voz susurrada] Di a mi alma: «Yo soy tu salvación». Y aunque el mundo se levante contra mí… Mi paz está en Ti.

