[Intro - harmonica] (Verso 1) Subimos al tren sin saber el destino, Con risas, promesas y vino tinto. Los asientos se llenan de rostros queridos, Y el viaje parece eterno y tranquilo. Pero en cada parada se baja alguien, Sin poder decir adiós en voz alta. Quedan sus huellas sobre el andén, Y el corazón se nos parte sin falta. (Estribillo) El tren de la vida no espera a nadie, Sigue corriendo aunque el alma arde. Perdemos amigos, perdemos amores, Como estaciones sin flores. Y un día nosotros también, Bajaremos del tren… (Verso 2) Miramos por la ventana del tiempo, Recordando abrazos en el viento. Algunos se fueron sin despedirse, Otros aún viven en nuestros chistes. Guardamos sus nombres en el pecho, Como billetes que ya no usamos. Y aunque duela seguir el trayecto, Sabemos: también nos extrañamos. (Estribillo) El tren de la vida no espera a nadie, Sigue corriendo aunque el alma arde. Perdemos amigos, perdemos amores, Como estaciones sin flores. Y un día nosotros también, Bajaremos del tren… (Puente – hablado o cantado suave) Quizás en otra vía nos veremos, Con maletas de sueños nuevos. Y entre risas de luz y calma, Diremos: “¡Valió la pena el viaje del alma!” (Estribillo final – más suave, resignado pero en paz) El tren de la vida no espera a nadie… Y aunque duela decir amén… Cuando llegue mi turno, también Bajaré del tren.


