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Cargar Tú Solo

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V6-MINI

[Intro — requinto solo, lento y dolido] No todo el que está sonriendo trae la vida como quiere… hay quien carga con el mundo y en silencio se mantiene. [Verso 1] Desde morro fue querido, de esos que todos buscaban, siempre rodeado de gente, por donde fuera lo ubicaban. Parecía tenerlo todo, ¿qué podía hacerle falta? pero nadie ve por dentro cuando la cabeza no descansa. Fue creciendo, tuvo hijos, una mujer que amó de veras, y por ellos quiso ser una mejor persona entera. Cambió cosas de su vida, intentó hacerlo diferente, pero entre más bien hacía, más quedaba como el demente. [Coro] Y nadie miró lo que hacía cuando nadie estaba mirando, todo aquello que callaba por mantenerlos a salvo. Le preguntaban: “¿Por qué?” y él no podía explicarlo, porque hay cosas que se saben que no se deben ir contando. No era misterio ni mentira, ni quería andar ocultando, simplemente cierta información no era de quien preguntaba. Y por cuidar a los suyos terminó siendo el señalado… qué ironía de esta vida: por protegerlos, fue el malo. [Interludio — requinto responde, acordeón suave] [Verso 2] Muchas veces dudaron hasta de su propia palabra, y él pensando: “Si supieran todo lo que yo evitaba…” Quiso ser buen compañero, quiso ser mejor amante, buscó mil formas distintas de cambiar y echar pa’ delante. Por la mujer que quería hizo más de lo que decía, pero hasta lo hecho con amor a veces mal se entendía. Y su mente no paraba, ni de noche lo soltaba: “¿Por qué nadie mira lo bueno? ¿Por qué lo malo nunca falla?” “¿Por qué tengo que explicarme si jamás quise hacer daño? ¿Por qué cuando más los cuido soy quien termina fallando?” [Coro] Y nadie miró lo que hacía cuando nadie estaba mirando, las veces que se hizo fuerte aunque estuviera batallando. Tenía hijos que adoraba, una mujer que era su mundo, tenía gente por montones… y aun así se sentía solo. Porque puedes tenerlo todo y por dentro estar cansado, cuando peleas con tu mente cada minuto del calendario. [Puente — baja todo, queda requinto] Y había otra cosa guardada que casi nunca decía… Extrañaba mucho a su padre. No porque juntos vivieran tantos recuerdos de infancia; precisamente era por eso… porque esos recuerdos faltaban. Hubiera querido más tiempo, una plática, un abrazo, haberlo tenido cerquita cuando el mundo estaba pesado. Preguntarle tantas cosas, escuchar lo que pensaba… porque cuando un padre falta, hay preguntas que no se acaban. [Verso final] Llegó un punto que estaba harto, no de sus hijos ni su gente, estaba harto de la vida golpeándolo de repente. Harto de ser malentendido, de explicar cada movimiento, de hacer algo por cuidarlos y terminar siendo el pleito. Y aunque muchos lo conocían, pocos conocían su guerra, porque el hombre más sonriente también puede estar en pelea. No quería reconocimiento, ni medallas por lo dado… Solamente alguna vez quería sentirse apreciado. [Outro — requinto y acordeón, voz casi hablada] Quizá nunca fue perfecto… pero tampoco fue aquel malo que algunos llegaron a ver. Hubo cosas que hizo mal, como cualquiera en este mundo… pero hubo muchas que hizo bien que nadie quiso ver. Y si alguna vez preguntaron por qué callaba demasiado… a veces cuidar a los tuyos también significa cargar tú solo con lo que ellos nunca supieron. [Requinto final — largo, sin voz]