Una vez mi hijo me preguntó: "Papá... ¿de dónde proviene tu duduk?" Y le dije: "Hijo... esperaba que algún día me preguntaras eso. Siéntate y escucha." Se dio cuenta de que la historia era un invento mío... pero también entendió que me la transmitió el alma misma del instrumento cada vez que me veía soplar y ver el aire pasar por su caña. Escuchó el frío de la madera... y entendió de dónde venimos. Un, dos, tres... Los cielos se cerraron y los dioses callaron, Aramazd desató el llanto del abismo. No hubo piedad, las olas devoraron la piedra, el templo y el rastro del lirismo. El mundo se hundió en un lodo gris y frío, la muerte flotaba en un silencio eterno, un océano enorme, oscuro y vacío, que arrastró las almas al mismísimo averno. Y en la cumbre más alta del monte olvidado, un viejo albaricoque resistía el final. Sus raíces al suelo de piedra aferrado, mientras subía implacable la marea de sal. El árbol gritó a los dioses del viento: "No borren mi nombre, no me dejen morir, que quede en la tierra mi antiguo lamento, el testimonio de lo que vi sucumbir". Y Tigran estiró su mano templada, tomó la última rama que el mar no alcanzó. Talló la madera con hoja afilada, y en el pecho del árbol su aliento sopló. Ahí encerró la tristeza del mundo, el dolor de ver la esperanza naufragar, pero también el latido profundo de saber que la vida volverá a brotar. No busques templos de oro ni altares sagrados, este canto es más viejo que cualquier oración. Nació de los bosques que fueron ahogados, del último brote de la creación. El duduk no miente, su voz es la herida, la cruda verdad de que todo acabó, pero en cada nota se cuela la vida, la terca madera que al fin sobrevivió. Y Tigran estiró su mano templada, tomó la última rama que el mar no alcanzó. Talló la madera con hoja afilada, y en el pecho del árbol su aliento sopló. Ahí encerró la tristeza del mundo, el dolor de ver la esperanza naufragar, pero también el latido profundo de saber que la vida volverá a brotar. Por eso suena así, hijo. No es solo aire. Es el dolor del diluvio que se quedó atrapado en la madera... y la fuerza de los que decidieron seguir respirando cuando ya no quedaba tierra donde pisar... ...donde pisar... ...donde pisar.