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Bastión del Sur

Una hora antes del combate, ya rugía el mar alrededor, los piratas alzaron el puerto, buscando abrir paso al invasor. Salimos al frente del enemigo, sus velas huyeron bajo el cañón, pero sombras llegaron del norte, y España reunió su coalición. Los gremios de España acudieron, más de treinta velas al mar, y entre todas aquellas banderas, una volvió a destacar. Viejos rivales de tantas campañas, de sangre, de hierro y de ardor, los llorones volvían a nuestras aguas, a disputarnos otra vez el honor. ¡Bastión del Sur! Que tiemble el mar y el cañón. ¡Bastión del Sur! Ni hierro ni pólvora rompen su honor. Aunque la noche cierre el horizonte, aunque el fuego nos quiera abatir, mientras una bandera siga ondeando, Bastión del Sur no se va a rendir. Los piratas guardaban el sur, nosotros el resto del lugar, las aguas someras eran muralla contra la fuerza del mar. Empujábamos una y otra vez, sin caer en la trampa al avanzar, pues más allá nos esperaban gigantes listos nuestra línea a quebrar. Cuando el frente empezó a ceder, cuando parecía el final, velas nuevas surgieron del cielo como tormenta sobre el mar. Las velas de RED surgieron al este, las de SIN del oeste para envolver, y la pinza cayó sobre los españoles, que vieron su fortuna perder. ¡Bastión del Sur! Que tiemble el mar y el cañón. ¡Bastión del Sur! Ni hierro ni pólvora rompen su honor. Aunque la noche cierre el horizonte, aunque el fuego nos quiera abatir, mientras una bandera siga ondeando, Bastión del Sur no se va a rendir. Desde el Faro Norte salimos al alba, el viento nos llevó a la acción, San Martín sostuvo la línea, Eagle abría fuego de protección. Las torres resistieron el fuego, pero piedra a piedra cayeron al fin, cada retirada fue una promesa: seguimos luchando hasta el fin. En el este quisimos cerrarlos, bloquear su salida al mar, pero nuevas velas surgieron a la espalda, y el cerco cayó sin piedad. La primera torre cayó en combate, la segunda no pudo aguantar, cada avance costó sangre pirata, cada metro de mar, pagar. Cedimos terreno, jamás el control, ni cuando creyeron vencer, cada metro ganado por los piratas lo tuvieron que volver a perder. Ya no quedaban torres en pie, ya no quedaba dónde avanzar, solo nuestra flota entre el fuerte y el enemigo, solo el tiempo iba a mandar. Y los piratas lanzaron su carga, sin freno, sin mirar atrás, el fuerte cayó entre humo y fuego, pero ya no podían ganar. ¡Bastión del Sur! Que tiemble el mar y el cañón. ¡Bastión del Sur! Ni hierro ni pólvora rompen su honor. Aunque la noche cierre el horizonte, aunque el fuego nos quiera abatir, mientras una bandera siga ondeando, Bastión del Sur no se va a rendir. Cayeron torres, cayó la fortaleza, pero nunca cayó nuestra voluntad. Cuando el humo dejó las aguas, la bandera de los Tercios seguía en su lugar.