
Llegaste suave, como un alba pura, te fuiste entrando sin pedir perdón. Y al rozarme el alma, tu ternura pintó de calma mi corazón. II Tu voz es brisa que en silencio anida, tu risa un ave en pleno vuelo Y en cada gesto encuentro la salida a la tristeza de mi corazón. Estribillo Qué dulce es este amor que nos abriga, qué clara es la verdad de tu mirar. Si en tu latido mi latido anida, se vuelve eterno todo lo que es amar. III Te pienso y nace un sol sobre mi pecho, te sueño y todo vuelve a renacer. Eres el verso que jamás desecho, eres la paz que siempre quise ser. Estribillo Qué dulce es este amor que nos abriga, qué clara es la verdad de tu mirar. Si en tu latido mi latido anida, se vuelve eterno todo lo que amar. Coda Y así, sin prisa, en la emoción cautiva, tu nombre guarda mi felicidad. Porque en tu luz mi vida se deriva a un horizonte de serenidad.

