
En la mañana la luz les lleva la eterna nana de la vida y la salud. Y el corazón que se ve inundado de belleza comienza a cantar después. Es la canción de la paz, el camino, la ternura, la fuerza y la libertad. Y el bebé que en su interior camina con sus latidos la sabrá de corazón. Cada cual, dentro de sí, crece con su propio son que jamás podrá morir.

