Sin rostro voy y voy entre la bruma que me embrea de gris desesperanza cada compás de lluvia o contradanza de este soneto escrito a vuelapluma. ¿Ser copla debería? ¿O ser espuma de donde vuelen pompas de esperanza, nacidas a mi propia semejanza, que estallan con el sol, que les perfuma? ¿Desnudo o disfrazado de templario habré de transitar por los viñedos adonde Fe y palabra nacen piedras? De pies descalzo rindo voluntario el blanco abracadabra de mis credos por florecer, aun entre las yedras. Aún entre tus yedras.