
Mañana, nadie recordará, me lo repetí mil veces en silencio. “Desde esta altura será un cuadro perfecto”, eso dijo alguien. La punta de mis zapatos toca el cielo, pensé que así sería tema de conversación. Ni siquiera mi nombre conocen, esa persona ríe con alguien más. Las palabras dulces fueron veneno, se clavaron en mi garganta, pudrieron la herida. Yo misma lo deformé, y lo creí verdad. Faltó diálogo, juzgué su voluntad sin derecho. Esa obsesión me trajo hasta aquí. Caer, romperme, convertirme en rosas, mi perfume sería de lujo. Pero este paso solo terminará en una bolsa de basura. Las noticias de mañana, tres líneas y nada más, los vivos harán de mi tragedia su espectáculo. La compasión caduca en tres días. Ya lo decidí, pero no sé si es caer o detenerme. Mis pies tiemblan. Caer y desvanecerme, sin que nadie me vea, jamás seré un ramo de rosas. El aroma se perderá en el viento, quizás llegue a alguien, quizás no. Este paso, ¿lo doy o retrocedo? Un final hermoso no existe en ningún lugar. El viento aún sopla, yo aún estoy aquí. Solo el tiempo sigue pasando.

