
[Intro – Voz firme, con eco metálico] Escribieron decretos… sin alma, sin pueblo, sin amor. [Verso 1 – Crítica directa al origen del poder legal] No nacen del consenso, nacen del miedo. No protegen, controlan. No cuidan… castigan. No escuchan… imponen. Cada decreto… una soga elegante. Cada firma… una orden sin rostro. [Coro – Manifiesto existencial] No obedeceré un decreto sin alma. No nací para cumplir, nací para ser. No acepto órdenes ciegas de manos vacías. No obedeceré un decreto sin alma. Porque el alma… no se legisla. [Verso 2 – Desnudo del lenguaje legal] Llenan los códigos de palabras muertas, lenguaje envenenado con forma de justicia. Pero detrás del “deber”… hay negocios. Detrás del “bien común”… hay dueños. Detrás de cada ley… hay alguien con miedo a tu libertad. [Puente – Voz suave, grave, tipo oráculo] ¿Y si el derecho no nace de arriba, sino de adentro? ¿Y si la verdadera ley… es la conciencia que vibra sin mandato? [Coro final – Rebelión serena] No obedeceré un decreto sin alma. Ni hoy, ni nunca. Porque si no nace del amor… no es ley. Y si no reconoce mi Ser… no me toca.

