
En la barra sostuvo su mirada que esta vez el artista marca el paso. A mí que casi se me cae el vaso, al decírselo, se quedó callada. Me encanta su pupila desatada de ojos claros, pintados por Picasso, demasiado bonitos, Garcilaso los cantó de manera entusiasmada. Y como soy también un gran poeta a esos ojos que nunca se retiran y son como la estela de un cometa por como a mí me gustan y me inspiran les dedicos mis versos, al violeta de esos dos ojos, rubia, que me miran.
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