Los océanos se han convertido en ciénagas cubiertas de plástico y han muerto las Sirenitas. Los ríos ya no desembocan en el mar, y apenas quedan charcas para tanto príncipe convertido en rana. Han ardido los bosques donde vivían las brujas, se han extinguido los lobos feroces y las selvas donde bailaba Baloo. El sol ha quemado las alas de las últimas cigüeñas, Caperucita y Cenicienta volaron en su moto eléctrica, esperando llegar a un mundo mejor. Y los niños lloran porque ya nadie quiere contar cuentos sin vida. El desierto ha ocupado la Tierra, vamos camino de otro mundo. Ojalá las hadas nos acompañen y vuelvan a nosotros las musas de la Creación.