
🇪🇸| El olvido del olvido
Estuve ayer pensando que la vida es extraña mientras te recordaba sentada en el rosal; puede ser que el recuerdo con su velo me engaña, pero tus manos eran como el viento estival: un golpe de cariño cálido y penetrante que conmovía pétalos, amén del corazón; un soplido tan leve inquieto y abrasante que con su movimiento remeda a la pasión. Pude así recordar como un día de mayo, duro como el secreto de un mustio vendaval, tus ojos traspasaron mi cuerpo como un rayo y se anidó el amor con su signo de sal. Un beso que sonó como arpegios del cielo y un ángel que volaba a nuestro alrededor indiscutiblemente fraguaron el desvelo y descubrieron juntos que hay en la tierra amor. Recordé aquella plaza con fragancias marinas donde los niños juegan a no ver la pasión; mientras, enamoradas, las manos coralinas juegan los juegos rojos del rojo corazón. Y te vi sonriendo por las calles abiertas, en los labios las rosas y en tu pecho mi voz; y así, cambiando un mundo de veredas desiertas por uno palpitante tan sólo para dos. No sé si fue el destino, quizás así es la vida, pero de heraldos tristes la senda se llenó; posiblemente nunca entenderé la herida que en mi pecho una rosa, de aquel rosal, sajó. Y ahora que no están aquellas manos cálidas que en el viento podían rosas de amor sembrar, sentí que las memorias... pues, ya no me son válidas y entonces recordé que debía olvidar.

