
La Luna de Triana
Por las calles de Triana cuando empieza a amanecer, va una niña sevillana que no sabe dónde volver. Lleva un clavel en el pelo, lleva pena en el mirar, y una lágrima escondida que no quiere derramar. [Verso] Dicen que anoche en la esquina un hombre la vio llorar, preguntándole a la luna si él la volvería a amar. Pero la luna no habla, la luna sabe callar, porque conoce los secretos que hacen a una mujer llorar. [Estribillo] Ay, luna de Triana, dile que vuelva a mi vera, que sin sus ojos negros no quiero primavera. Ay, luna de Triana, si lo encuentras por el río, dile que aún guardo su nombre dentro del corazón mío. Sevilla duerme despacio, la noche empieza a caer, y por un balcón abierto se oye una copla otra vez. “Si algún día tú regresas, no me preguntes por qué, que una mujer cuando quiere perdona sin saber.” [Verso 2] Pasaron meses y meses, pasaron noches de abril, pero ella siguió esperando junto al puente del Guadalquivir. Hasta que una madrugada, cuando cantaba el ruiseñor, vio acercarse entre las sombras al hombre de su corazón. [Puente — voz íntima] No hizo falta una palabra, ni una promesa de amor, él le tomó las dos manos y ella bajó la mirada. [Gran estribillo] Ay, luna de Triana, hoy vuelve a cantar Sevilla, que cuando regresa un cariño hasta la pena se olvida. Ay, luna de Triana, guarda esta historia de amor, que hay mujeres que en silencio saben querer mucho mejor. [Final — guitarra, palmas y orquesta] Por las calles de Triana cuando empieza a amanecer, va una niña sevillana que ya sabe dónde volver.

