
Un mito antiguo vino una noche de tristes pensamientos a visitar mi pobre corazón perdido y lo llenó de caricias y de besos. Y hoy mi corazón, maltrecho y malherido, se transforma en lirio perfumado que al amor se entrega con delirio. En los brazos de mi tierno amor, espero encontrar cariño para mi tallo, para mis hojas, renovadas primaveras, para mi flor, dulces besos apasionados para mi alma, ternura a manos llenas. No temo a la soledad, siempre que el amor de su estrella me acompañe, por el cielo de mis noches y mis días, por el mar y hasta por tierra en este largo viaje. Y como Perseo lo es de Andrómeda, que sea mi amante fiel y mi sombra mi luz y mi tiniebla y el peso de este cuerpo que le nombra.

