
Ya sé que escapan de los diez las alas de tu infancia, que el tiempo afable y lento te guía hasta tu vida, tirano y fugaz desde la mía, y que a la vez que mete en tu mochila más deseo, carga mi ajado baúl con más melancolía. Mas, por temor, te sigo acompañando cada mañana hasta el colegio. Nunca se sabe y en estos tiempos con cierta frecuencia ocurre que dan noticias sobre niños que botín de la escoria humana, desaparecen en un cerrar de ojos y nunca más se vuelve a saber de ellos: muero solo con pensar que algo así pudiera sucederte. Sin embargo, a tu instintivo afán de ser mayor, de soltar la cadena que invisible te sujeta a mis ojos, que asfixia tus anhelos de volar, que solo entenderás cuando madre te despiertes, parece no importarle. El miedo y yo al principio lo intentamos, seguirte, mas fue en vano: a pocos metros rompiste la cadena que te unía a mi mirada, te perdí de vista tras la esquina… Al colegio esta vez llegaste sola, te vieron más mayor los más pequeños y yo sentí en mis pies el plomo de los años, que quieren y no pueden, y en mi pecho el eco del silencio que habrá de retumbar un día cuando esta cadena que hoy nos une quede definitivamente en el trastero. Esta mañana, al enfilar tranquilos la última calle, como de costumbre, dejando atrás los nidos de vencejos que en estas albas crían afanados, un chiquillo —seis años más o menos—, pasó solo, corriendo, la mochila a ruedas ruidosas arrastraba: saltos, tropezones… Tras él y más pequeño otro veloz rapaz lo perseguía. Sin decir nada tus pasos crecieron, se aceleraron y fue cada vez más la distancia entre nosotros. Ellos querían llegar primero, y tú, mayor, no podías permitirlo. El miedo y yo al principio lo intentamos, seguirte, mas fue en vano: a pocos metros rompiste la cadena que te unía a mi mirada, te perdí de vista tras la esquina… Al colegio esta vez llegaste sola, te vieron más mayor los más pequeños y yo sentí en mis pies el plomo de los años, que quieren y no pueden, y en mi pecho el eco del silencio que habrá de retumbar un día cuando esta cadena que hoy nos une quede definitivamente en el trastero, cuando esta cadena que hoy nos une quede definitivamente en el trastero.

