Yo aprendí a caminar con la ciudad encima, con un nombre que todavía no entendía… sin preguntas, sin esperar respuestas… y a pasar la noche entera sin que nadie lo viera. Me dijeron que el amor era para siempre… pero la vida me habló en otro idioma… hay promesas que cambian de forma y se van… sin dejar señal atrás. Y yo seguí… sin hacerme preguntas, con la voz guardada en el pecho… aprendiendo por dentro… Entre cuerdas y calles aprendí mi nombre, entre luces ajenas me volví a encontrar… no todo lo que duele se queda en el cuerpo, hay cosas que enseñan a soltar… Yo no soy la misma que creyó en promesas… ahora camino despacio, pero firme… lo que no fue mío no me pertenece, aunque lo haya amado igual… aunque me aprendiera su forma de amar. Y entiendo… lo que antes dolía… Entre cuerdas y calles aprendí mi nombre, entre luces ajenas me volví a encontrar… no todo lo que duele se queda en el cuerpo, hay cosas que enseñan a soltar… Y sigo… conmigo