
Bajo la luna que nos vio nacer, te encontré en el silencio de un atardecer. Tus manos temblorosas rozaron mi piel, y el mundo entero se detuvo en un suspiro fiel. Ya no hay distancia, ya no hay ayer, solo este fuego que no quiere vencer… ¡TE AMO! ¡TE AMO! Con el alma rota y el corazón entero, ¡TE AMO! ¡TE AMO! Hasta que el cielo se apague y vuelva a nacer. Eres mi aire, mi razón, mi delirio, la luz que me salva del frío del olvido. ¡TE AMO! ¡TE AMO! Y aunque muera mil veces, mil veces te amaré… Tus labios guardan secretos de miel, tus ojos escriben poemas que no tienen fin. Cuando me miras, el tiempo se rinde a tus pies, y yo me entrego sin pedir nada a cambio, así es. Que el viento se lleve mi nombre si miento, porque solo existo cuando tú me sientes… ¡TE AMO! ¡TE AMO! Con el alma rota y el corazón entero, ¡TE AMO! ¡TE AMO! Hasta que el cielo se apague y vuelva a nacer. Eres mi aire, mi razón, mi delirio, la luz que me salva del frío del olvido. ¡TE AMO! ¡TE AMO! Y aunque muera mil veces, mil veces te amaré… Puente (más íntimo, casi susurrado, luego explota) Si el destino un día nos separa, buscaré tu nombre en cada estrella lejana. Y aunque el mar se trague mis pasos, mi alma volará hasta tus brazos… ¡TE AMO! ¡TE AMO! Gritando al universo entero, ¡TE AMO! ¡TE AMO! Que lo escuche el cielo, que lo oiga el viento. Eres mi eterna, mi única verdad, la melodía que Dios escribió para mí. ¡TE AMO! ¡TE AMO! Hoy, mañana y por toda la eternidad… Te amaré… Hasta que las estrellas se cansen de brillar… Te amaré…

