
Dejaré dormir la mañana un poco más, para que no te despierte. Dejaré el vaso sobre la mesa. Quizá bebas de él sin pensar en mí. Y eso bastará. Te dejaré una nota. "Se acabó el papel higiénico." Una polilla descansa en el techo. Quizá me encuentres en el crujido del suelo de madera, en el olor a sal y yodo, o en la taza que aún guarda un poco de calor. No tienes que buscarme. Estaré allí. Llévame contigo cuando todo se haya vuelto pesado. Olvídame si la felicidad llega antes a ti. Y si la luz del sol escribe tu nombre, sonríe. Eso bastará.

