Caminando voy despacio por la orilla del ayer donde el tiempo se ha quedado suspendido en tu querer Las farolas me susurran lo que nunca comprendí que el silencio de tu ausencia grita más dentro de mí Y en el aire queda el roce de tu forma de mirar como un sueño que se rompe justo antes de despertar Se me escapan los recuerdos como arena entre la piel y me pierdo en los rincones donde aún te vuelvo a ver No sé dónde se escondieron las promesas que te di si las guarda algún invierno o las rompí yo sin ti Y ahora hablo con la noche que me escucha sin juzgar le pregunto si tus pasos volverán a este lugar Porque llevo en la guitarra lo que nunca supe hablar cada nota es una herida que no deja de sangrar Y en el humo de los días se dibuja tu verdad no eras mía ni de nadie eras libre… como el mar Yo quise atarte a mis miedos sin saberte comprender y rompí lo más bonito por no saberte perder Ay… qué amarga es la distancia cuando no hay a dónde ir cuando el alma se te encoge y no sabe cómo seguir Voy buscando entre las sombras un motivo pa’ olvidar pero todo lo que encuentro me devuelve a tu lugar Si pudiera detenerme en aquel último adiós te diría tantas cosas que el orgullo me calló Que el amor no es posesión ni cadenas al querer que querer también es libre aunque duela no tener Porque llevo en la guitarra lo que nunca supe hablar cada nota es una herida que no deja de sangrar Y ahora vivo en este eco de lo que pudo haber sido como un verso mal escrito que se queda sin sentido Porque amar también es eso aprender a soltar aunque el alma se te rompa y no deje de sangrar Y me quedo con tu risa resonando en mi interior como luz entre las grietas de este viejo corazón Sombras que se van contigo sin mirar hacia atrás y yo sigo aquí perdido… aprendiendo a recordar