
[intro] En un yermo de la Mancha donde el sol besa la espesura, alzóse un alma en locura, sin temor, sin mesura. ¡Oh tú, figura quebrada, con lanza rota en ternura, que andas contra el viento airado con más fe que cabalgadura! [verso 1] Montó Rocín, flaco y viejo, como el tiempo sin abrigo, y con yelmo de barbero, hízose del mundo amigo. “¡Non más sufra esta mi tierra de infames sin castigo!” Y partió sin compañía salvo un libro, y su testigo. Sancho, mozo bonachón, fue su escudero leal; si don Quijote soñaba, él le hablaba en terrenal. [Estribillo] ¡Ay caballero sin tregua, triste en figura, en alma fuerte! Que aun cuando el mundo le niega, desafía con la muerte. ¡Oh Dulcinea sin rostro, de hermosura no sabida! Por vos fizo su quebranto, por vos dio toda su vida. [Verso 2] En cada sombra vió encantos, en molinos, villanía, y llamaba desventura lo que era simple porfía. Más non curó del desdén, ni del mofa ni afrenta; que quien porta fe sincera sufre, mas nunca se ausenta. Anduvo senda de polvo, yantó aire y fantasía, mas su pecho, cual de mármol, non se quebró en la porfía. [Puente] ¿Qué es la razón sin locura? ¿Qué el seso sin corazón? Pues loco fizo aventura y cuerdo, sólo prisión. Su mal era de lectura, su bien, pura invención. Mas yo digo, y con ternura: loco fue, mas con razón. [Verso 3] Volvióse al fin a su lecho, renunció a su encantamiento, mas el mundo, sordo y necio, ya no halló en él fundamento. “¡Dejadme morir, amigos! Ya fui sombra, ya fui fuego…” Y murió como los puros: sin riqueza, sin apego. [Estribillo] ¡Ay figura triste, alma brava, que contra el mundo batallas! Que si vencido te hallaron, en el alma no te igualan. ¡Oh Dulcinea invisible, cuyo nombre fue bandera! Por vos fizo su locura, y por vos aún reverbera. [Cierre] Quijote non fizo oro… mas sembró la luz del día. Donde el mundo ve derrota, él vio honra… y poesía.

