Eh… mami… yo sé lo que tú viniste a buscar. No es fe… no es paz… es hambre. Ven acá… Tú camina’ en código, mami, como si en el caserío te enseñaran a matar con la cintura. Te pega’ lento… sudá, sin prisa, y ese perfume huele a cuarto apagao’, a vicio, a calentura pura. Labios rojos — pa’ la foto, fine, pero tu piquete es PR crudo: calle, humo y wine. Tus ojos no miran… disparan, y cuando rebota’ así… hasta la sangre se me tranca y me jala. No hable’, nena — pégate aquí, que esta noche no pregunta quién rompe a quién… así es vivir aquí. Tú y yo — sudor bajando por la piel, la luna velando… esperando vernos caer. Shhh… deja que el bajo te halé. Tu sombra sube por mi pecho… yo no sé si quiero o si caí. Tócame… pa’ ver si sigo aquí. Dispara, baby, bum-shot… yeah. Tu cadera me deja sin voz… yeah. Cada ola me rompe… pero yo vuelvo a tu puerta. No pare’, rómpeme lento… que tu ritmo me desconecta. Me sube el pulso… tú bajas el mahón, y ahí mismito me viraste el mundo — sin perdón. Piel con piel — el callejón retumbando, y tú bajito: “papi… no pare’, síguelo dando.” Tu voz es filo — baja y me atraviesa, me habla al cuello… y la piel completa se me tensa. Me tiene’ preso — sin fianza ni salida, amarrao’ a tu cintura… aunque sé que es herida. Y aunque mañana tú te vaya’ fría… yo vuelvo igual, sin orgullo, sin guía. Porque tú ere’ mi maña, mi veneno, mi noche torcida… y mi condena escondía. Respira… que este deseo no juega. Pégate más… pa’ perderme en tu vereda. No hay salida… tu sombra me seda. La culpa se ríe… y mi cuerpo te queda. Dispara, baby, bum-shot… yeah. Tu cadera me gata el corazón… yeah. Cada ola me rompe… pero yo sigo en tu noche. No pare’, mátame lento… tu vicio ya me conoce. Me conoce… me conoce… Tú y yo… ruido y carne. Marea negra… sin nadie que salve. Si me rompe’… que sea hoy… que sea con hambre.