Verso I La noche cubría escudos, las hogueras ya sin voz, tras cien inviernos de sangre por fin callaba el rencor. Humanos y draconianos firmaron bajo un salón, un tratado hecho de heridas y cansancio en el honor. Dos viejos dragones brindan con licor rojo y carbón, uno mira hacia el futuro… el otro escucha el rencor. Porque el gran Axhalar vivía solo en el fragor, sin la guerra se extinguía la razón de su valor. Verso II “¿Paz con humanos?”, rugía, golpeando fuerte el metal, “esas larvas corrompieron nuestra sangre ancestral.” El otro habló lentamente con cansancio en la expresión: “Ya murieron demasiados, dejemos atrás el horror.” Pero Axhalar ya había decidido traicionar, y en la copa de su hermano dejó el veneno danzar. Coro Y brindaron por la tregua bajo antorchas de cristal, mientras uno sonreía el otro empezó a agonizar. Porque hay hombres que sin guerra no conocen qué sentir, y prefieren ver el mundo arder antes que verlo coexistir. Verso III Cayó el cuerpo entre las mesas, nadie lo pudo entender, solo Axhalar observaba sin siquiera estremecer. “Los humanos nos debilitan, la paz nos pudrirá, si el odio deja de unirnos nuestro imperio morirá.” Entonces tomó el estandarte y rugió hacia el gran salón: “¡Han matado a nuestro hermano! ¡Los humanos nos traicionaron!” Y otra vez sonaron los cuernos otra vez rugió el tambor, porque el odio necesita siempre un nuevo emperador. Puente “Que me llamen dragón loco, que me acusen de crueldad… prefiero mares de cadáveres a ver mezclada la sociedad.” “No quiero pactos vacíos, ni cadenas de perdón, quiero ver ciudades humanas consumidas por carbón.” Coro Final Y los cielos draconianos volvieron a oscurecer, alimentados por mentiras que nadie quiso romper. Mientras Axhalar reía junto al trono funeral… brindando por una guerra que jamás debía acabar.